Buscar vivienda y no encontrarla: una demanda residencial atrapada

En España, el 7,6 % de las personas adultas buscó vivienda durante el último año sin conseguir cambiarse, casi el doble de quienes sí pudieron hacerlo. El precio es la principal barrera en todos los niveles de renta, aunque las exigencias de nóminas, avales e ingresos afectan con mayor intensidad a quienes tienen menos recursos.

El problema de la vivienda no afecta únicamente a quienes destinan una parte excesiva de sus ingresos al alquiler o a las personas jóvenes que no pueden emanciparse. También existe un grupo menos visible: personas adultas que viven en hogares que ya no responden a sus necesidades, han intentado encontrar otra vivienda y no lo han conseguido. Provivienda define esta situación como una demanda residencial atrapada.

Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 muestran que solo el 3,9 % de las personas mayores de 16 años consiguió cambiar de residencia durante el último año. Sin embargo, el 7,6 % buscó activamente una vivienda sin éxito. Esto significa que, por cada persona que logra mudarse, aproximadamente otras dos lo intentan sin conseguirlo.

Aunque la dificultad para encontrar vivienda atraviesa todos los niveles de renta, los motivos para cambiar no son los mismos. Entre quienes tienen menores ingresos, el traslado responde con más frecuencia a la necesidad de reducir gastos o abandonar una vivienda cuyo coste ya no pueden sostener. En los hogares con mayor capacidad económica, el cambio suele estar más relacionado con la posibilidad de acceder a una vivienda mejor. Bajo una misma estadística conviven, por tanto, una movilidad motivada por la mejora y otra provocada por la presión económica.

El precio aparece como la principal barrera para cerca de dos tercios de las personas que buscaron vivienda sin encontrarla, con porcentajes similares en todos los tramos de renta. Sin embargo, requisitos como contar con una nómina estable, presentar avales, demostrar ingresos elevados o asumir fianzas importantes pesan más entre quienes tienen menos recursos. Estas condiciones actúan como filtros adicionales y pueden dejar fuera del mercado incluso a personas capaces de afrontar el alquiler mensual.

Los datos reflejan que la dificultad para acceder a una vivienda adecuada no es un problema limitado a los hogares con rentas más bajas. Se trata de una tensión generalizada del mercado residencial, aunque sus consecuencias son más duras para quienes cuentan con menos margen económico y menos posibilidades de cumplir las condiciones exigidas.

Fuente: Observatorio de la Vivienda Asequible · Provivienda